Spiga

La hora del adiós

Otra vez este verano será divertido en Logroño. Además de calor y piscina habrá tema Logroñés. Algo que no es nuevo y que, como todos los años, se repite. Llega el calor y el futuro del fútbol riojano comienza a estudiarse con mayor o menor detenimiento. Es, pues, la hora de las teorías más peregrinas, la hora de las reconciliaciones, de los pactos, de las reuniones, de las verdades a medias y de las mentiras más absolutas.

Este año se presenta aún más animado ya que el más que probable descenso del Logroñés CF (o Recreación, según se quiera) a Tercera división amplía el campo de las especulaciones. Se le terminan los argumentos a Eduardo Blanco, alma máter y sostenedor de un proyecto mal engendrado y peor gestionado que consume sus últimos minutos de vida, y comienzan las obligaciones para Juan Hortelano y sus acólitos.

Y es que fue el propio Recreación (o Logroñés CF) el que ha acabado dando vida al histórico club blanquirrojo. De no haber sido por la injerencia política, por la pretensión de unos cuantos de hacerse con el galardón de 'salvador del fútbol riojano', el Logroñés, el histórico, el de siempre, hubiera muerto por sí mismo. Todos hubiéramos llorado su adiós y, a pies juntillas, hubiéramos apostado por cualquier opción alternativa.

Pero como el copo de nieve que empieza a rodar ladera abajo para convertirse en una inmensa bola que nadie puede frenar, el fútbol se le ha escapado de las manos a sus gestores. Las guerras internas, las envidias y los odios más viscerales se han convertido en el alimento del que se ha nutrido durante los últimos años sin que la solución consiguiera hacerse un hueco entre tanto caos.

Al final ha tenido que ser la propia competición deportiva la que se haya convertido en juez. Si ningún ‘lumbreras’ decide ahora reinventar el fútbol riojano, erigirse como el gran salvador, la fecha de caducidad se aproximará. El futuro del Logroñés CF tiene que pasar, necesariamente por la desaparición. Eso, o por asumir un papel secundario en el fútbol regional y no tratar, en ningún caso, de robar protagonismo al Logroñés. Nunca triunfará.

El del Club Deportivo es más complicado. Está Juan Hortelano y probablemente la agonía durará hasta que el madrileño enfile el camino de salida. Ese día será el principio de la ilusión. Hasta entonces todo será tristeza y sufrimiento.